Por Jorge Calviño, vicepresidente de AEDRH

La XIV Asamblea General de la Asociación de Directores de Recursos Humanos (AEDRH) nos deja una conclusión clara y difícilmente discutible: la función de Recursos Humanos ha dejado de ser un área de soporte para consolidarse, definitivamente, como un motor estratégico de las organizaciones. No se trata de una aspiración ni de un discurso aspiracional; es una realidad tangible que se impone en un contexto marcado por la incertidumbre, la transformación tecnológica y una competencia global sin precedentes.
Bajo el lema “Ser viento a favor”, la Asamblea ha puesto palabras a lo que muchas compañías ya están experimentando: el papel de RR. HH. es hoy el de impulsar, facilitar y acelerar el cambio. Somos ese viento que no solo empuja, sino que también orienta. Y en un entorno donde las corrientes son cada vez más complejas, esa capacidad de dirección es tan importante como la de impulso.
Uno de los elementos más reveladores del encuentro ha sido la irrupción definitiva de la geopolítica en la agenda empresarial. Ya no es un factor externo que observar con distancia, sino una variable que condiciona decisiones estratégicas de primer nivel. Europa, China, Estados Unidos, las tensiones comerciales o la seguridad económica forman parte, cada vez más, de las conversaciones en los comités de dirección. En este escenario, las organizaciones necesitan incorporar nuevas capacidades, nuevos perfiles y, sobre todo, una visión más amplia y anticipatoria.
A esta complejidad se suma un desafío estructural que ya está redefiniendo las prioridades empresariales: la escasez de talento. Atraer, desarrollar y fidelizar profesionales no es solo una cuestión de competitividad, sino de supervivencia. El talento se ha convertido en el principal activo estratégico, y su gestión exige nuevas herramientas, nuevas políticas y un liderazgo mucho más consciente y humanista.
En paralelo, la inteligencia artificial está abriendo un nuevo capítulo en la historia del trabajo. No hablamos de una evolución incremental, sino de un cambio radical que, en los próximos cinco años, transformará profundamente la forma en que trabajamos, decidimos y creamos valor. Como señaló Jonathan Brill durante su intervención, las organizaciones que lideren este cambio serán aquellas capaces de anticiparse a la disrupción y adaptarse con agilidad a escenarios cada vez más inciertos. La IA no solo amplificará nuestras capacidades, sino que introducirá nuevas dinámicas en la toma de decisiones, la productividad y la organización del trabajo.
Sin embargo, este avance tecnológico también plantea preguntas incómodas. ¿Estamos preparados para liderar este cambio desde una perspectiva ética y responsable? ¿Cómo garantizamos que la tecnología esté al servicio de las personas y no al revés? La respuesta, nuevamente, recae en el ámbito de Recursos Humanos, que debe asumir un papel protagonista en la alfabetización digital, la gestión del cambio y la construcción de culturas organizativas resilientes.
En este contexto, aspectos como la transparencia salarial o la aplicación de la inteligencia artificial a la salud laboral dejan de ser cuestiones operativas para convertirse en auténticas palancas estratégicas. Pasamos de modelos reactivos a enfoques preventivos, de la gestión a la anticipación, del cumplimiento a la generación de valor.
La XIV Asamblea de AEDRH también nos ha recordado algo esencial: en medio de toda esta transformación, no podemos perder de vista el factor humano. El reconocimiento a Sofía Osborne es, en este sentido, profundamente simbólico. Su trayectoria pone en valor un liderazgo que combina innovación con sensibilidad, resultados con propósito, y estrategia con personas. Porque, en última instancia, las organizaciones no son estructuras, sino comunidades.
Mirando hacia el futuro, AEDRH tiene ante sí una oportunidad y una responsabilidad. La oportunidad de seguir liderando la conversación sobre el papel de RR. HH. en la empresa del siglo XXI. Y la responsabilidad de acompañar a directivos y organizaciones en un proceso de transformación que no admite pausas.
Nuestro compromiso es claro: seguir siendo ese viento a favor. Un impulso que ayude a las empresas a navegar en la incertidumbre, a adaptarse al cambio y, sobre todo, a construir organizaciones más sostenibles, más humanas y mejor preparadas para el futuro.

XIV Asamblea General Anual de AEDRH 2026


